A 30 años del surgimiento de la epidemia, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) pretende reducir a cero el número de infecciones y de muertes relacionadas con el sida, así como también llevar a cero la discriminación que sufren las personas seropositivas.
En México ocurren seis mil nuevas infecciones por año y es la cifra menor que se ha estimado en el país; y en relación con el uso de condón, señaló que la meta es llegar a 70% en hombres que tienen sexo con hombres, informó en sun últoima apparici’on como subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Mauricio Hernández Ávila.
A su vez, José Antonio Izazola Licea, director general del Centro Nacional de Prevención y Control del VIH/SIDA, informó que en México, al 30 de septiembre de 2011 las cifras muestran que del total de los casos de sida el 82% son hombres y se registraron 36 mil 714 casos acumulados de sida, de los cuales 72.8% son hombres y 31% de las infecciones ocurre en hombres y mujeres menores de 25 años.
En 2010, indicó, se registraron 81 mil personas que requirieron tratamiento antirretroviral de las cuales mil 600 niños eran menores de 15 años y casi mil 300 mujeres embarazadas.
Aseguró que 44% de los casos totales con VIH se concentran en el Distrito Federal, Estado de México, Veracruz y Jalisco y las entidades con las cifras más bajas son: Zacatecas, Baja California Sur, Colima y Aguascalientes.
Según estadísticas de ONUSIDA, 6,6 millones de personas, casi la mitad de las personas seropositivas que necesitan tratamiento en países en ingresos medios y bajos, reciben los medicamentos; al mismo tiempo, el 40 por ciento de las personas seropositivas desconocen que están infectadas.
Desde el inicio de la epidemia de VIH/SIDA, más de 60 millones de personas contrajeron la infección, de las cuales 30 millones murieron a causa de afecciones relacionadas con el SIDA.
Pero no todos los indicadores que señalan el curso de la epidemia son negativos: en América Latina, desde 1996 hay un descenso constante de nuevas infecciones anuales por VIH, estabilizándose en unas 100 mil al año.
Asimismo, se observa una disminución considerable en el número de infecciones por VIH y las muertes relacionadas con el SIDA en los niños entre 2001 y 2010.
Hacia un mejor control de la infección por VIH El tratamiento de la infección por VIH/SIDA
también continúa mejorando: desde la aprobación en 1987 del AZT, cinco clases terapéuticas de medicamentos antirretrovirales han sido desarrolladas.
La más reciente es la de los inhibidores de la integrasa, una enzima que es crucial para que el material genético del VIH pueda integrarse en el ADN de las células infectadas. Al inhibir la integrasa se evita que el virus pueda seguir replicándose e infectando otras células.
En un reciente artículo sobre los 30 años de la epidemia, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos, destacó que los modernos tratamientos antirretrovirales “suprimen segura y eficazmente la replicación del VIH en el cuerpo humano, por debajo de niveles detectables en la mayoría de los pacientes infectados que reciben tratamiento”.
Ahora, el desafío que propone la estrategia global “Llegar a cero” de ONUSIDA es garantizar el acceso universal al tratamiento.
La brecha entre médicos y pacientes Además, con todas las enfermedades crónicas,
las personas que viven con VIH/SIDA necesitan ser tratadas de acuerdo con su perfil individual y discutirlo con su médico.
Los resultados de la reconocida encuesta ATLIS 2010 (por sus siglas en inglés, Encuesta Internacional sobre el Tratamiento del SIDA en pro de la Vida), que se realizó en varios países y que incluyó a más de 2 mil personas que viven con VIH/SIDA, reveló que existe una brecha significativa dentro del diálogo médicopaciente respecto a las afecciones que podrían causar un impacto negativo en su salud a largo plazo, así como en su calidad de vida y en los resultados del tratamiento.
Los datos sugirieron que mientras los pacientes creen sostener conversaciones significativas con sus médicos, a menudo estas discusiones no se centran en sus necesidades individuales incluyendo enfermedades crónicas, efectos colaterales del tratamiento o comorbilidades como las enfermedades cardiovasculares. |