Chile y México los más afectados, según la organización, que advierte sobre una tendencia “políticamente explosiva”.
Se nos muere el futuro El sexto año de gobierno, el último de Felipe Calderón, se prevé
poco favorable para los mexicanos, luego de los acontecimientos que marcaron el sexenio, donde los índices de desigualdad y pobreza –unidos a los de la violencia y el narcotráfico, el desempleo, para citar tanssólo a los más lacerantes-- se han incrementado de una “manera explosiva”, de acuerdo a cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
Mientras que para algunos críticos revisar el informe de la OCDE “es tan triste como leer el diagnóstico de un hijo desahuciado”, el gobierno de Felipe Calderón reaccionó nuevamente “rápido y furioso”.
Al respecto, el informe es un retrato de “miles de enfermedades, fallas congénitas y sin tratamiento posible”. ¡Que se nos muere la economía y, junto con ella, el futuro!, dicen los críticos del calderonismo.
El informe de la OCDE señala que la diferencia salarial es la principal causa de desigualdad entre los ciudadanos; desde 2008 la diferencia entre ricos y pobres se ha disparado y no hay alternativas a la vista.
El 75 por ciento de los ingresos de un hogar vienen del salario. Así, el 10 por ciento más pudiente de la población gana como promedio 9.6 veces más que el 10 por ciento más desfavorecido.
Los ricos no se avergüenzan de sus excesos mientras que los pobres lo único que ven aumentar es su miseria.
En México, los ricos —legales o ilegales— han visto crecer sus fortunas a costa de la vida y los sueños del resto de sus compatriotas. Y las fuerzas del gobierno no dan para detener ni a unos ni a otros. Y la creatividad de los economistas y de los politólogos se agota como el petróleo.
Fueron once años de de promesas de cambio, de ilusiones, de avance, progreso y desarrollo. Sin embargo, el despertar ha sido dramático: el dinosaurio, causante de una gran parte de los problemas que azotan al país, sigue vivo y actuante, listo para asumir nuevamente la dirección del país. Bueno, cuando menos esos son sus planes, sus ilusiones, sus sueño y los sueño sueños son. ¿O no? Digo…
el director
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